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Que cinco años no es nada...

En ocasiones , nos planteamos cambiar nuestra vida personal o profesional. Y en ese momento, ponemos todo nuestro empeño, toda nuestra paciencia y toda nuestra constancia y dedicación, y vaya, parece que no conseguimos el objetivo que nos propusimos al principio.

Es probable que sientas que no avanzas, o que avanzas muy despacio, por eso, piensa en la historia del bambú chino:

"Un joven invirtió todos sus ahorros para emprender un nuevo proyecto que podría sacarle a él y a su familia de la pobreza.

Este atrevido joven compró un terreno fértil para poder plantar bambú, ya que le dijeron que, aunque era trabajoso, con el tiempo era rentable, pues el bambú crece muy alto y tiene un gran valor en el mercado.

Después compró la semilla, la mejor semilla, y la plantó. Esparció abono, regó, y ya solamente había que esperar...

Esperó seis meses, cuidando el terrero, viendo que el bambú creció menos de diez centímetros. No quiso ponerse nervioso y recordó que le habían dicho que era algo a largo plazo.

Pasó más de un año, y el bambú chino no llegaba a una altura de más de 20 centímetros. Y el joven, comenzó a preguntarse:

-"Qué estoy haciendo mal? ¿No sé hacerlo? ¿Me habrán engañado? ¿No serviré para esto?.

Al preguntarse esto, un sabio pasó cerca de él, y le dijo:

-"Quizá hay algo que, además de tierra, semilla, abono y agua, le falte a tu proyecto. Quizá le falte más paciencia y constancia".

Y el joven recordó estas palabras cada día.

Pasó y pasó el tiempo...Cinco años. El joven siguió cuidando su plantación, regándola con agua y con paciencia. Y al final, obtuvo resultados. El creía que era algo que hacía mal, que a lo mejor no servía para esto, pero no era nada de eso, era un período de crecimiento...

Durante cinco años, el crecimiento del bambú es subterráneo, invisible a simple vista, pero una robusta estructura de raíz se extiende vertical y horizontalmente por la tierra. Y al cabo de 5 años, el bambú creció hasta alcanzar veinticinco metro de alto.


Y es que en nuestra vida diaria, nos gusta encontrar soluciones rápidas y alcanzar los objetivos rápidamente. Y no entendemos que el éxito es el resultado del crecimiento interno, y que este requiere tiempo, paciencia y dedicación.

Es cierto que trabajamos, invertimos tiempo y esfuerzo, nos formamos, y muchas veces no vemos resultados durante mucho tiempo. Pero si tenemos paciencia, persistimos, nuestro quinto año llegará.

El bambú nos enseña que no debemos dejar de persistir fácilmente de nuestros objetivos, proyectos y sueños.





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